martes, 29 de septiembre de 2009

In memorian of Saphie




Ella llegó un 7 de Diciembre de 1997, una tarde cálida de primavera, dentro de una panera, y sobre una franela, en el asiento posterior del auto de mi padre, no tenía más de 10 centímetros de colita a hocico, con los ojos y las orejas cerradas, emitiendo un indefenso gemido de recién nacida. Mi hermano le puso de nombre Saphi.

Ella cruce de terrier y schnauzer, barbuda, negra como la noche lúgubre, pero feliz como primavera todo el año, creció hasta el metro de estatura. Y nosotros seré inertes que deseábamos dar amor, y ella bien lo recibió, nadie fue mascota de nadie, porque ese respeto se prolongó mucho después que se comió a Paco nuestro adorable perico que comía pollo sobre la mesa.


Aquella pequeña a quien mis hermanos, mi madre y yo le enseñamos a caminar, a comer, y con un biberón a tragar leche, mas parecía una hija que se volvió en nuestra confidente, en nuestra suerte para vivir.

Detestaba cruzar las pistas, y detestó la calle hasta ya de muy grande. Recuerdo aquella vez que fuimos al campo y empezó a correr, tan chiquitita, como si solo tuviera 2 patitas, saltando rapidito como un juguetito a pilas.


Ella nos alegró la vida cuando menos nos imaginamos, recuerdo sus ladridos, y sus llantos a media noche, y cuando mi madre no se daba cuenta la hacia entrar a mi habitación y dormíamos juntas.


Recuerdo nuestra primera riña, ella me arañó la mano y yo le pegué un sopapo tan fuerte que lloramos juntas, porque ambas sangramos, y luego de horas de perdones mutuos, volvimos a esa felicidad que solo ella me daba.


Te evoco hoy, y te evocaré siempre mi hermana del alma, tu que desde arriba me miras, me observas, me ladras, y me das la patita.

Hace 5 años falleció, con 6 hijitos dentro de ella, solo 1 de ellos vive y aunque nunca lo llegué a conocer, sabré que ella, nos dejó el mejor recuerdo de todos.


viernes, 18 de septiembre de 2009

Manitos!

Son tantos los recuerdos que tengo de niñez, pero son tan especiales el haberlos pasado con ellos, mis hermanos, mayores que yo por 8 años, quienes me cuidaron desde que nací, me enseñaron a caminar y tropezar, las penas de amor y la realidad de la vida.

Cuando nuestra madre salía de casa, mis únicos amigos eran ellos, una niña entre 2 gorilones así los veía, y hasta hoy pues son más altos que yo y sus fuerzas aumentaron, con los que jugaba tanto, ellos son 2, que se complementan en uno.

Mis mejores consejeros, con quienes me puedo sentar a hablar horas de horas antes que recuerden a sus novias y me dejen de lado, para llamarlas o decirme hablamos, cuídatelo.

Como no pensar en ellos, si por ellos aprendí a tener miedo y a reír sin parar, a soñar y llorar. Aquellos juegos que de niños como el muñeco de la lámpara, o al juntar sus camarotes e imaginar que era un barco.

Ellos querían un hermanito, pero nací yo, por ellos hoy soy quien soy, fueron parte del modelo que quiero ser para siempre, somos la especie de cuento simbólico en que cada uno vive por su lado desde hace tiempo, y con quienes ya hoy no hay motivos de risas.

Hoy somos tres entes diferentes, ellos altos, y de ojos color verde y yo una negra como aun me llama mi padre trigueña y de ojos pardos, aquel remedo de carne gelatinosa que cuidaron y adoraron desde su nacimiento.

Pero ellos están ahí, ya no me dan consejos, pero que mi madre perdone, me enseñaron lo que es la vida, y lo que significa la muerte, los golpes, las maldiciones, los llantos, los abrazos y aquella infancia que quedara grabada en mi mente hasta la muerte.

domingo, 13 de septiembre de 2009

De regreso a.....

Es casi siempre la misma rutina, los mismos movimientos pero con diferentes situaciones, colores y personas, después de clases casi siempre salgo apurada como si algo me jalase a salir del edificio de la Universidad, y cuando estoy fuera, se me presentan muchas ganas de volver a ingresar, es algo muy extraño que he experimentado en este nuevo ciclo, al salir, me reúno con algunos compañeros para conversar o simplemente los observo hablar de sus proyectos o de cosas que no entiendo, los escucho como carcajean.

Al poco tiempo me voy a paso lento, mientras voy caminando saco de mi bolso el mp3 y desenvuelvo los audífonos, mientras veo veredas parchadas, madres con sus hijos de la mano, hombres de terno y técnicos reparando uno que otro desperfecto en pistas y en los cables de electricidad, camino lento al ritmo de la canción de turno!, camino con el paso un poco mas acelerado, veo los árboles, plantas, algunas palomas en los cables de luz, perros con jalados por sus correas.

Se que se en media hora estaré en mi casa, y pienso en lo que haré al llegar, en lo que me pasó hoy en la universidad, pienso en diferentes momentos de mi vida, recuerdos divagan mi mente.

Al llegar a la avenida Brasil me aturde la idea de volver a mi casa, quisiera ir a otro lugar donde poder reposar antes o ir a algún lugar donde pueda seguir pensando en calma, veo mas gente que caminan de prisa, otros s detienen en un puesto de periódicos a observar los pocos diarios que quedan.

Veo casas antiguas, balcones y sin ellos de diferentes colores, fachadas modelos y tamaños, a lo lejos empiezo a escuchar las voces de los cobradores que anuncian los nuevos paraderos incitando al público a usar su línea de transporte y a algunos dateros que les ayudan en la búsqueda de pasajeros, algunos buses llenos, algunos repletos y otros vacios, al cambiar las luces de los semáforos me muevo con ellos para cruzar y encontrar el bus que me devolverá a este lugar que se llama casa.

El día que nací

No puedo recordar este día, así lo quisiera, pero nadie como mi madre para poder decirme cada detalle minúsculo de aquel día doloroso y hermoso para ella, son muchas las versiones que se tejen sobre aquel día, que pudo ser nuevamente una pesadilla para ella.

Para retomar memorias antes de esto, mi madre tuvo a mis 2 hermanos, ocho años mayores que yo, y tres meses antes de saber que me esperaba también, estuvo embarazada de un hermano mío que no pudo nacer por cuestiones del destino, pero al embarazarse mi madre de mi, supo consistentemente que se trataba de una mujer, la hija que tanto deseó, por la quien tanto sufrió.

Recopilando mis terribles 9 meses en el vientre materno, se puede decir que yo nunca quise nacer, pues desde el primer mes de embarazo, mi progenitora tuvo constantes amenazas de aborto y hemorragias que la llevaron ser internada en varias ocasiones en el hospital del Seguro Social, y reposos absolutos que firmo en una carta por la junta medica de dicho nosocomio, pero que no pudo cumplir a la letra por cuidar y educar a mis hermanos, y realizar los quehaceres domésticos.

Al primer, tercer y sétimo mes mi pequeño cuerpo se transformaba y a la vez desistía de desarrollarse, por cuestiones inestables en el vientre materno, pero a pesar de que la junta medica deseaba traerme al mundo sin vida, por no causar la muerte de mi madre, ella se negó infinidad de veces a dejarme morir, pues como ella me mencionó constantes veces, sabía que su hija nacería.

Al sétimo mes mi madre tuvo la última amenaza de aborto.

Aquella noche del 18 de Octubre, mi madre reposaba en un cuarto del sexto piso del Hospital, y de pronto decidí nacer, el equipo médico me recibió en esa misma habitación, grandes fueron los esfuerzos por hacerme llorar, mientras mi madre lloraba y rogaba a Dios por que yo naciera viva y sana, al dar mi primer grito fui colocada en el pecho de mi progenitora y ella cansada del sufrimiento logró descansar después de 9 meses de dolores, horrores, pues para ella su máxima alegría había llegado.

lunes, 7 de septiembre de 2009

ELLA... VIVO POR ELLA...


Recuerdo que de niña cuando no quería comer, mi madre me repetía que había mucha gente que se quedaba sin comer y yo no comía, era extraño le reprochaba que no me gustaba y lagunas veces boté la comida a la basura, hasta que pasó un tiempo y las cosas empeoraron en casa, mi padre demoraba en dar el dinero para los alimentos y a veces ni había para la pensión del colegio por lo que me quedaba en casa ayudando a arreglar la casa con mi mamá, y mis hermanos, hasta que llegó ese día.

Llegó la hora del almuerzo y solo quedaba arroz de hace varios días que ya íbamos a dar de baja hasta que mi madre salió de casa y a los pocos minutos regresó con algunos huevos de gallina en las manos, la señora de la tienda se los había fiado, fue en ese momento que valoré mucho más a mi madre, no por ser madre, porque eso lo fue mucho antes de que yo nazca, pero me di cuenta del esfuerzo que hacía ella para que nunca nos falte un plato de comida.

Aquel día, mis hermanos y yo comimos con tanto gusto ese arroz recalentado y esos huevos fritos que después recordé que mi madre nos había visto con una gran sonrisa, pero solo probó un par de cucharadas, y lo demás nos lo repartió, al terminar lavamos los platos y seguimos con los quehaceres y no agradecimos.

En la noche fui a dormir, al momento desperté exaltada y corrí a la habitación de mi madre y la abrasé con tanta fuerza le di un gran beso y le dije, mamá hoy cocinaste lo mas rico del mundo, y mi madre me siguió sonriendo y me respondió gracias hijita. A la mañana siguiente mi tía llegó a la casa con bolsas de compras de comida para nosotros.

Es por esto que aunque mi madre este lejos y al oír su voz cuando llama por teléfono le digo madre, porque se quita comida de la boca por que nada nos falte ni a mi, ni a su familia y a pesar de las ofensas perdona.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Words y más

¿Qué es la palabra?, la palabra es mas que un conjunto de letras que conllevan una idea, y de la idea de un algo se forma la palabra.

Es la fuerza que da a la realidad ese sentido para existir, ese don para comunicar.

Es ese equilibrio entre lo real y lo abstracto, entre el pensamiento y lo plasmado, entre lo infinito y lo que existe.

Es la creación del poder, es la clave para la expresión de todo lo existente en el mundo. Es el pasaje a lo nunca conocido, que conlleva la creación, a la imaginación de un universo paralelo, para la expresión eterna.

Y sin palabra?, simplemente, todo seria nada y no existiría el existir, la nada abarcaría cada milímetro de las facciones inalcanzables del infinito.

La palabra de hace así misma, con sentido o sin él, hace la realidad, lo que vemos y lo que nadie ve al cerrar los ojos y ver esos miles de colores en el embudo negro del infinito y el mas allá del poder.