lunes, 7 de septiembre de 2009

ELLA... VIVO POR ELLA...


Recuerdo que de niña cuando no quería comer, mi madre me repetía que había mucha gente que se quedaba sin comer y yo no comía, era extraño le reprochaba que no me gustaba y lagunas veces boté la comida a la basura, hasta que pasó un tiempo y las cosas empeoraron en casa, mi padre demoraba en dar el dinero para los alimentos y a veces ni había para la pensión del colegio por lo que me quedaba en casa ayudando a arreglar la casa con mi mamá, y mis hermanos, hasta que llegó ese día.

Llegó la hora del almuerzo y solo quedaba arroz de hace varios días que ya íbamos a dar de baja hasta que mi madre salió de casa y a los pocos minutos regresó con algunos huevos de gallina en las manos, la señora de la tienda se los había fiado, fue en ese momento que valoré mucho más a mi madre, no por ser madre, porque eso lo fue mucho antes de que yo nazca, pero me di cuenta del esfuerzo que hacía ella para que nunca nos falte un plato de comida.

Aquel día, mis hermanos y yo comimos con tanto gusto ese arroz recalentado y esos huevos fritos que después recordé que mi madre nos había visto con una gran sonrisa, pero solo probó un par de cucharadas, y lo demás nos lo repartió, al terminar lavamos los platos y seguimos con los quehaceres y no agradecimos.

En la noche fui a dormir, al momento desperté exaltada y corrí a la habitación de mi madre y la abrasé con tanta fuerza le di un gran beso y le dije, mamá hoy cocinaste lo mas rico del mundo, y mi madre me siguió sonriendo y me respondió gracias hijita. A la mañana siguiente mi tía llegó a la casa con bolsas de compras de comida para nosotros.

Es por esto que aunque mi madre este lejos y al oír su voz cuando llama por teléfono le digo madre, porque se quita comida de la boca por que nada nos falte ni a mi, ni a su familia y a pesar de las ofensas perdona.

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