Para retomar memorias antes de esto, mi madre tuvo a mis 2 hermanos, ocho años mayores que yo, y tres meses antes de saber que me esperaba también, estuvo embarazada de un hermano mío que no pudo nacer por cuestiones del destino, pero al embarazarse mi madre de mi, supo consistentemente que se trataba de una mujer, la hija que tanto deseó, por la quien tanto sufrió.
Recopilando mis terribles 9 meses en el vientre materno, se puede decir que yo nunca quise nacer, pues desde el primer mes de embarazo, mi progenitora tuvo constantes amenazas de aborto y hemorragias que la llevaron ser internada en varias ocasiones en el hospital del Seguro Social, y reposos absolutos que firmo en una carta por la junta medica de dicho nosocomio, pero que no pudo cumplir a la letra por cuidar y educar a mis hermanos, y realizar los quehaceres domésticos.
Al primer, tercer y sétimo mes mi pequeño cuerpo se transformaba y a la vez desistía de desarrollarse, por cuestiones inestables en el vientre materno, pero a pesar de que la junta medica deseaba traerme al mundo sin vida, por no causar la muerte de mi madre, ella se negó infinidad de veces a dejarme morir, pues como ella me mencionó constantes veces, sabía que su hija nacería.
Al sétimo mes mi madre tuvo la última amenaza de aborto.
Aquella noche del 18 de Octubre, mi madre reposaba en un cuarto del sexto piso del Hospital, y de pronto decidí nacer, el equipo médico me recibió en esa misma habitación, grandes fueron los esfuerzos por hacerme llorar, mientras mi madre lloraba y rogaba a Dios por que yo naciera viva y sana, al dar mi primer grito fui colocada en el pecho de mi progenitora y ella cansada del sufrimiento logró descansar después de 9 meses de dolores, horrores, pues para ella su máxima alegría había llegado.
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