¿Sabes que es lo que más me encanta de ti? Esos pequeños ojos tuyos que hoy me dices que no son así, que hoy me dicen que no me miras, aquellos ojos negros azabache, que se abren para afirmar, y cierran para negar.
Me hiciste renacer aquella esperanza vaga de saber amar, de amarte a la distancia, sabes que es hoy, saber que eres tu quien existe para mi, y sabes que hoy será siempre hoy.
Cada instante será hoy, cada segundo de ti, será hoy, cada vez que te vea, estarán ahí, serás tú, y seré yo, seremos quienes fuimos, pero jamás podré ser yo.
Me miras, y yo trato de no mirarte, no puedo dejarte ir, no me pidas que me vaya, jamás me iré, estaré buscándote en la oscuridad de la noche fría, y en las mañanas húmedas, en los medio días grises, en las tardes violentas y en las cenas perfectas, ahí estarás, matándome y haciéndome revivir gota a gota de ser tu, y yo no seré yo.
Miénteme y dime que eres un sueño, que puedo soñarte despierta, que puedo estar junto a ti, tomarte de las manos y correr juntos a donde más nos plazca, que este mundo es solo tuyo y mío, pero mírame, mírame por amor de Dios!, si dices que existe con tanto fervor mírame, no te alejes, quédate aquí, si dices que lo busque ayúdame a revivir mi vida a cada centímetro de ti.
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